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Aromaterapia, refréscate con un baño aromático

Quizás existe un sentido atávico que une el placer de un baño caliente al momento en que nos regocijamos en el vientre de nuestra madre. Lo que sea, se siente muy bien.

Hipócrates, el padre de la medicina, decía que el camino al bienestar físico consistía de un buen baño aromático y un buen masaje cada día. El baño es sin duda uno de los tratamientos terapéuticos más baratos y sencillos que existen. Veinte minutos en un baño salpicado con aceites, no sólo hidrata y suaviza la piel, sino que ayuda a relajar y revitalizar la mente, dependiendo del aceite que se utilice. El poder mental juega un papel importante en el cuidado de la piel. El estrés es la raíz de muchos problemas dermatológicos.

Aromaterapia

Aromaterapia

Los aceites esenciales son la base de la aromaterapia. Su efecto en los estados de ánimo le da una fascinación especial. Son altamente concentrados y para usos terapéuticos deben ser diluidos en otras bases aceitosas, con la excepción del aceite “tea tree” y el lavanda. Cuando utilices aceites de alta concentración, presta atención a las instrucciones y está alerta ante la cantidad que debes usar en tu bañera.

Un baño para despertar

Un baño frío es un reanimador fantástico y valioso por la dosis de energía que brinda luego de tomarlo. Intenta tomar uno en la mañana para despertar tus músculos, o al final del día para recargarte antes de salir por la noche. Es particularmente revitalizante, echarse agua fría, luego de un baño caliente. Como alternativa, puedes agregar unas cuantas gotitas de aceite. El geranio, el romero, la menta y el limón son aceites adecuados para estos fines.

Un baño para relajar

El agua debe estar placenteramente tibia. Si está muy caliente, podría sobre estimular tu sistema, deshidratar tu piel o perjudicar algunos capilares sanguíneos.

Añade unas gotitas del aceite esencial. Por ejemplo, el aceite de lavanda es conocido por su capacidad de aliviar dolores y tranquilizar el sistema nervioso. El sándalo calma, relaja e induce el sueño y es adecuado para pieles resecas.

Para aumentar la relajación en el baño se recomienda respirar profundo. Inhala por la nariz y cuenta hasta cuatro, aguanta a la cuenta de ocho y exhala suavemente por la boca hasta la cuenta de 12. Repite cinco veces.

Ahora recuéstate y cierra los ojos. Relaja todos tus músculos desde las yemas de los dedos hasta la punta de tus pies, pasando por tus músculos faciales, el cuello, la espina dorsal hasta los músculos de tus brazos y piernas.

Un poco de música puede distraer una mente agobiada, eliminar ruidos estridentes y aliviar el estrés. La luz de una vela es más apaciguadora que la de una bombilla eléctrica.

Cierra la puerta del baño para mantener las fragancias y el vapor. ¡Y echa a volar tu imaginación!

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